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sábado, 28 de febrero de 2009

Ideologías

De politica y cosas peores
 
El marido le dijo a su mujer: “Me gustaría que cuando tuvieras un orgasmo me lo dijeras”. “No puedo” —responde ella. “¿Por qué no?” —se amosca el marido. Contesta la señora: “Porque me tienes prohibido que te hable a la oficina”...
 
El jefe de la cárcel para presos políticos de un país bananero llamó a los prisioneros y les informó: “Vamos a mandar la mitad de ustedes a Estados Unidos, y la otra mitad a Canadá!”. “¡Fantástico!” —exclamaron a coro los reclusos. Se vuelve el jefe a su ayudante y le ordena: “Trae la sierra eléctrica”...
 
En la noche de bodas el recién casado se asombró al ver que su flamante mujercita se presentaba ante él completamente al natural, en peletier, pero luciendo un pequeño sombrerito. “¡Qué hermosa eres! —le dijo con arrobo al contemplar sin veladuras los íntimos encantos de su amada—. Pero ¿por qué ese sombrerito?”. “Por pudor —responde ella—. Mi mamá me dijo que nunca me dejara ver por ti sin nada encima”...
 
Una señora le dijo a Babalucas que su marido había muerto. “¿Cómo puede estar muerto mi amigo?” —exclamó el badulaque, consternado. “Muerto está —confirmó la señora tristemente—. Muerto y sepultado”. “¿Muerto y sepultado? —se aflige Babalucas—. ¡Caramba, entonces la cosa estuvo peor!”...
 
Con esa misma forma de pensar yo me pregunto si acaso las ideologías en México están muertas y han sido sepultadas. Parece no haber ya ninguna distinción entre un panista, un priÍsta y un perredista, siendo que supuestamente representan el primero a la derecha; al centro el segundo, y el tercero a la posición de izquierda. Los políticos cambian ahora de partido como cambiar de calcetines, prenda la más idónea para ejemplificar esa pedestre conducta que en nuestros tiempos se ve con naturalidad. La mayoría de nuestros hombres públicos no tienen una ideología; tienen sólo ambiciones. Los mueve el apetito del dinero y el poder; no sienten la vocación del político verdadero, cuyo afán es servir a su comunidad con altruismo y ética. De esa tela ya no hay, decían nuestros abuelos para significar que algo bueno había desaparecido. Aquí han desaparecido las ideas. Al menos ésa es la idea que tengo...
 
Regresó Meñico del baño del restorán, y su compañero de mesa se asombró al ver que llevaba la entrepierna toda mojada. “¿Qué te pasó?” —le preguntó, azorado. Explica Meñico: “El oftalmólogo me puso lentes de aumento esta mañana. Ahora que fui al baño a hacer una necesidad menor saqué lo que tenía que sacar. Lo vi muy grande; dije: ‘Éste no es el mío’, y lo volví a guardar. Fue entonces cuando me mojé”...
 
Un muchacho estaba en vísperas de casarse. Buscó a un amigo suyo que recientemente había hecho lo mismo y le preguntó: “¿Cómo es el matrimonio?”. Responde el amigo: “Al principio es muy bonito. Pero luego sales de la iglesia y...” ...
 
Después del trance erótico en un motel de corta estancia le dice don Algón a su amiguita: “Todas las veces que hemos estado juntos las tengo registradas”. “¡Qué lindo detalle! —se emociona la muchacha—. ¿Las tiene registradas en su diario?”. “No —precisa don Algón—. En mi talonario de cheques”...
 
Pepito le pregunta a su papá: “Papi: ¿cuál es el sexo débil?”. Replica el señor con un hondo suspiro: “Nosotros los hombres, hijo; después de los 60”...
 
Cuando nació Picio, el hombre más feo del condado, los médicos le dijeron a sus padres: “Lo sentimos mucho. Hicimos todo lo que pudimos, pero el niño vivió”...
 
Le pregunta una señora a otra: “¿Por qué insistes siempre en ir con el doctor Pitoncio, habiendo tantos médicos?”. Contesta la otra: “Es que no sabes lo que usa en vez de termómetro”. (No le entendí)...
 
FIN.


CUENTOS POLÍTICOS

Paren al mundo, quiero bajarme…

Paren al mundo, quiero bajarme: me resisto a leer cada mañana la prensa para encontrarme con más fotografías de decapitados ni deseo saber cómo se dispara la cifra de acribillados pertenecientes a diversas bandas de mafiosos. No, sólo pienso en huir de las balaceras por medio de las cuales los envenenadores del mundo se disputan el mercado de estupefacientes; ya no quiero levantarme con más noticias relativas al asalto de gente humilde a la que despojan de su raya o su menguada quincena ni quiero cansarme de protestar por la ejecución de chamacos inocentes pertenecientes a familias de acaudalados mexicanos que han hecho su fortuna, en su mayoría, con el producto de su trabajo. Ya no me tranquiliza contemplar más fotografías de brigadas del Ejército patrullando las diversas ciudades de la república. Me sublevo al leer homilías dominicales de arzobispos que declaran “en esta santa casa, la casa de Dios se purifican las limosnas pagadas por los narcotraficantes…”. Me irritan cada vez más las fotografías de los líderes de los sindicatos oficiales, auténticos secuestradores de la nación, que ostentan relojes, cuyo precio es superior a 20 años de trabajo de sus agremiados ni resisto, asimismo, descubrir las mansiones de estos siniestros personajes en el extranjero, adquiridas con impuestos pagados por el dolorido pueblo de México.

Basta, todo está podrido. Los maestros de nuestros hijos se niegan a ser capacitados, los alumnos reprueban en un 90% los exámenes de admisión para ingresar en la Universidad Nacional, la prueba de que en las escuelas mexicanas se incuba la mediocridad y la dependencia.
La Iglesia no puede seguir sosteniendo que “es más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos”, cuando la mayor parte de los ricos crean empresas, generan riqueza, empleos, divisas y prosperidad, por lo que tienen garantizado un lugar en el infierno…

Paren al mundo, quiero bajarme porque se utiliza a niños palestinos como escudos humanos durante los conflictos armados en contra del Estado de Israel, de la misma manera en que me resulta indigerible que los fanáticos musulmanes suicidas se rodeen el cuerpo con cartuchos de dinamita para hacerlos estallar en cualquiera de sus cinco rezos cotidianos. Me deprimen los crecientes porcentajes de desempleo al pensar en los padres de familia que carecen de ingresos para pagar colegiaturas, medicinas, hipoteca o renta de la casa habitación. No puedo dejar de pensar en los empresarios que tienen contratadas deudas en dólares y que asisten a la devaluación cotidiana de nuestra moneda, mal que se agrava desde que no llegan los ingresos por exportaciones programadas debido a la contracción de los mercados mundiales. Surgen por doquier fraudes bursátiles, inmensos desfalcos en los fondos de pensiones de los que depende el bienestar y la supervivencia de millones de personas de la tercera edad. Los empleos antes considerados indignos por los nacionales de ciertos países, hoy son nuevamente demandados como parte de la parálisis económica que genera a diario un mayor calentamiento social al propiciar el robo de famélico, estimular la xenofobia, incentivar la expansión de la industria del despojo, la del asalto con violencia, la del secuestro, libre de impuestos y de sanciones.

Un nuevo gobierno de la extrema ultraderecha en Israel denuncia la construcción de bombas atómicas en Irán y califica a este último gobierno como una auténtica amenaza nuclear para el Estado hebreo. Es claro que las diferencias en el Medio Oriente se resolverán mediante un voluminoso intercambio de artefactos nucleares, con lo cual no haremos sino regresar a la Edad de Piedra de llegar a escalar el conflicto a nivel planetario.

Los polos se descongelan con el sobrecalentamiento atmosférico, suben los niveles de los mares y de los océanos, bien pronto asistiremos a la desaparición de puertos y ciudades que quedarán sepultados bajo las aguas.
Continuarán los cambios climáticos, los incendios en zonas boscosas, lloverá cuando no debería llover, nevará cuando no debería nevar, surgirán huracanes cada vez más devastadores, se producirán inundaciones sin precedentes en la historia de la humanidad, nos acosarán la sequía y otros fenómenos meteorológicos como consecuencia de la veleidad de fenómenos como el Niño, surgirán enfermedades desconocidas por ingerir huevos o carne de animales engordados con hormonas o pescados alimentados con sustancias tóxicas derramadas irresponsablemente en los mares.

Paren al mundo, quiero bajarme: las guerras generadas por rivalidades y por ambiciones políticas religiosas o económicas; la invasión de narcotraficantes; la violencia y la delincuencia incontrolables; la ausencia de empleos; la quiebra de la moral y de la ética mundiales; la contaminación mundial en sus más diversas manifestaciones, me están llevando a la conclusión de que es necesario tomar unas vacaciones porque he llegado a la conclusión de que: estábamos.

martes, 17 de febrero de 2009

Entre las mejores del mundo

De politica y cosas peores
 
Florimel, hermosa chica, fue a hablar con el padre Picho, el párroco del pueblo. Lo halló en la sacristía. “Mi novio es un hijo de p... —le dijo con enojo—. Anoche me tomó la mano”. “Eso no quiere decir que sea un hijo de p..., hija —responde el señor cura—. Mira: yo también te estoy tomando la mano, y eso no significa que sea un hijo de p...”. “Luego me agarró una bubis —añade Florimel—. Es un hijo de p...”. “No lo es, hija —contesta el sacerdote—. Mira: yo también te estoy agarrando una bubis, y eso no significa que sea un hijo de p…”. Prosigue la muchacha: “Pero es que también me hizo el amor. Le digo que es un hijo de p…”. “No lo es, hija —insiste el padre Picho—. Mira: ahora yo también te estoy haciendo el amor, y eso no significa que sea un hijo de p...”. Declara entonces Florimel: “Pero es que mi novio tenía herpes genital, y me lo contagió”. Prorrumpe entonces con furor el párroco: “¡Mira qué hijo de p...!” ...
 
A aquella pobre chica, escasa en atractivos corporales, las lenguas vespertinas (Nota de la redacción: Seguramente nuestro amable colaborador quiso decir: “las lenguas viperinas”) le decían “El sombrero de mago”. Nada por aquí, nada por allá...
 
El hijo de doña Macalota relataba: “Mi mamá enterró a tres maridos. El último todavía vivo”...
 
Hay un elegante restorán en la Zona Rosa de la Ciudad de México. Se llama “Las Bondades de Hitler”. Ahí trabaja como mesero Babalucas. Le preguntó cierto día un parroquiano: “Los camarones ¿vienen solos?”. “No, señor —respondió el badulaque—. Yo los traigo”...
 
Aviso: Mañana pondré aquí un cuento extremadamente rojo. Se llama “La línea del amor”. Lo leyó doña Tebaida Tridua, presidenta de la Pía Sociedad de Sociedades Pías, y de inmediato se le presentó un intenso cuadro de acrodermatitis supurativa, vecicante y flictenoide. Hubo necesidad de someterla a una terapia urgente a base de cataplasmas saturninas. Las personas que no deseen sufrir intensos cuadros que requieran la aplicación de cataplasmas saturninas deben evitar mañana la lectura de esa tremenda badomía...
 
He viajado por los seis continentes en que se divide el mundo: América, Europa, Asia, África, Oceanía y Saltillo, y con frecuencia vuelo por las principales líneas aéreas cuyos aviones surcan los cielos del planeta. Nada menos acabo de regresar de un extenso recorrido por el cono sur del continente americano, periplo en que logré combinar en forma provechosa el trabajo y el placer. Puedo decir, entonces, que las líneas aéreas mexicanas están entre las mejores del mundo. Muy pocas tienen la puntualidad y excelencia en el servicio que tiene, por ejemplo, Aeroméxico. Yo debo mucho a la gentileza, amabilidad y eficiencia del personal de Aeroméxico, especialmente en Monterrey, que es casi siempre mi aeropuerto de salidas y llegadas. Los mexicanos solemos criticar todo lo nuestro, y en eso hacemos mal. Deberíamos contar también lo bueno que tenemos, y reconocerlo. Basta salir de México para darnos cuenta de que hay muchísimas cosas buenas en nuestro país, pero sólo las apreciamos cuando salimos a otras partes. Nada como estar lejos de México para estar cerca de él...
 
(Hermosa frase esta última, digna de ser inscrita en bronce eterno o mármol duradero. Mientras alguien la graba en alguno de esos perennes materiales yo la anotaré con lápiz rojo en mi cuaderno)...
 
Decía Picio, el hombre más feo de la comarca: “Cuando mi esposa era mi novia, tenía miedo de la oscuridad. Nos casamos, y la primera noche me vio al natural. Ahora le tiene miedo a la luz”...
 
Palmerio era fanático del golf. No hablaba de otra cosa más que de golf. Su esposa le dijo un día, cansada ya: “¡Estoy harta de oírte hablar de golf! ¿Por qué no hablas de otra cosa?”. Responde él: “¿De qué?”. Sugiere la señora: “Podrías hablar de sexo, por ejemplo”. “Está bien —acepta Palmerio—. Me pregunto si follaría anoche Tiger Woods”...
 
FIN.